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La carta es el
primer folio que el seleccionador lee, por tanto, su objetivo principal
consiste, precisamente, en captar su atención. La impresión
que se ha de transmitir es la de haber dedicado tiempo y atención
antes de ponernos en contacto con el anunciante, intentando responder a sus
exigencias.
Evita absolutamente las respuestas apresuradas, los currículos a los que
se les cose una tarjeta de visita con las palabras "estoy dispuesto
para una entrevista!". Tampoco se aconsejan cartas estándar
fotocopiadas y sin indicación del destinatario y que dejan ver, que
son utilizadas para cualquier destino. La carta, breve y sintética,
debe contener un mensaje lo más personalizado posible y que exprese
nuestro interés por la oportunidad que se nos ofrece.
El contenido de la carta
Esta elección es personal, a menos que el anuncio de instrucciones
precisas al respecto. En los últimos años, algunas empresas
prestan atención a los rasgos grafológicos, al estudio de
la expresión de rasgos de la propia personalidad en la caligrafía.
Si tenemos una escritura agradable, y sobretodo, muy clara, podemos escribir
a mano la carta, en todo caso no olvidar firmarla de puño y letra.
Incluso en el caso en que se pida el curriculo sea manuscrito y temamos
que nuestra caligrafía no sea lo suficientemente clara, se puede
escribir la carta a mano, acompañándola de un folio con
el texto.
Objetivos de la carta:
- Presentar brevemente el resto de los folios y sencillamente escribir
las fórmulas de saludo, sin añadir nada a lo ya escrito
en el currículo.
- Precisar o subrayar algunos detalles.
- Indicar algunos motivos de particular interés por un determinado
puesto.
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